El esperma de los insectos pierde en cantidad y calidad por el cambio climático

La disminución de la fertilidad podría explicar la extinción de un gran número de especies animales.

La Vanguardia, 16 de Noviembre de 2018.                                                           

El cambio climático es una realidad y sus efectos pueden advertirse en prácticamente todos los rincones del planeta. Entre ellos figuran los cambios en la distribución, fisiología, fenología –todo lo relacionado con los ciclos vitales-, y morfología de algunas especies. Asimismo, muchas de ellas se ven amenazadas por la acidificación de los océanos, la alteración de los ciclos estacionales o los fenómenos meteorológicos extremos.

Un ejemplo de ello son los períodos de sequía, cada vez más frecuentes debido a la presencia de la especie humana en el planeta. Escenarios muchas veces sin precedentes que obligan a los inquilinos del globo terráqueo a adaptarse si no quieren desaparecer, como es el caso de los insectos, cuya actividad se sabe que aumenta con el calor, lo que favorece la aparición de nuevas plagas.

Pero esto no es todo lo que le ocurre a esta clase de animales, pues según un estudio publicado este mes de noviembre en la revista científica Nature Communications la fertilidad masculina de los insectos también se ve afectada por el incremento de las temperaturas el reducir el calor la cantidad y la viabilidad de su esperma.

Los autores del trabajo, investigadores de la Universidad de East Anglia (Reino Unido), postulan en su trabajo que esta consecuencia podría ir más allá y afectar también al resto de seres vivos del planeta, algo que explicaría la masiva extinción de especies animales de la que estamos siendo testigos.

En este sentido, se sabe que la desaparición de especies está relacionada con el cambio climático, pero se desconocen aún las causas y las sensibilidades específicas que han llevado a la desaparición de tantas especies que hoy ya no forman parte de la biodiversidad del planeta.

“Hemos demostrado con este trabajo que la función espermática es un rasgo especialmente sensible cuando el ambiente se calienta”, expone Matt Gage, principal autor del estudio, que añade que “la función del esperma es esencial para la reproducción y la viabilidad de la población, lo que podría explicar por qué la biodiversidad está sufriendo tanto por culpa del cambio climático”.

El experimento reveló que, al someter a los escarabajos a una ola de calor de tal intensidad, el número de descendientes disminuía considerablemente, mientras que con una segunda ola de calor los machos se quedaban prácticamente estériles. De hecho, el cómputo global de espermatozoides se redujo en un 75 % entre los ejemplares del grupo expuesto a mayores temperaturas.

El calor hizo, además, que los machos perdieran el interés por aparearse, ya que hacerlo era, en estas condiciones, mucho más costoso. De hecho, la cantidad energía requerida para fertilizar a la hembra era mucho mayor cuando la temperatura era anormalmente alta y ello es lo que, a juicio de los expertos, podría explicar que más del 75 % de las poblaciones de insectos voladores hayan desaparecido en el último cuarto de siglo.

Por último, los expertos constataron que las crías engendradas en escenarios de más calor vivían, de media, dos meses menos que las engendradas en condiciones de temperatura normales.

Esto es importante porque los insectos, al igual que los mamíferos, son animales de sangre caliente, lo que sugiere que la fertilidad de la especie humana también podría verse afectada por la subida generalizada de las temperaturas a lo largo y ancho del globo terráqueo. Algo que, además, explicaría la pérdida de calidad del esperma humano en los últimos años, reflejada en el hecho de que cada vez hay más parejas con problemas por concebir a sus hijos.

Artículo científico de referencia:
Sales, K. et al. Experimental heatwaves compromise sperm function and cause transgenerational damage in a model insect. Nature Communications, 2018. DOI: 10.1038/s41467-018-07273-z 

Fuente: La Vanguardia, 16 de Noviembre  de 2018